Psicología Para Estudiantes

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Funcionalismo

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Conocida también con el nombre de psicología funcionalista, es la escuela que subraya el estudio de la mente como una parte funcional, esencialmente útil, del organismo humano. La actitud funcionalista fue consecuencia lógica de la propagación del darwinismo y su doctrina de la "supervivencia de los más aptos". El funcionalismo psicológico insistía en la importancia de técnicas como los tests de inteligencia, y las experiencias controladas para medir la capacidad de los animales para aprender y resolver problemas. Este tipo de investigación representaba una clara ruptura con los métodos introspectivos utilizados por los primeros psicólogos del siglo XIX.

Entre los representantes más destacados de esta corriente se cuentan los filósofos William James (que enseñó formalmente la doctrina funcionalista) y John Dewey.

William James, el primer psicólogo nacido en Estados Unidos. En su juventud, había estudiado química, fisiología, anatomía, biología y medicina, para, posteriormente, en 1872, aceptar una oferta para enseñar fisiología en Harvard. En este lugar leyó filosofía en sus ratos libres, encontrando un nexo entre ella y la fisiología. Ambas disciplinas parecían convergir en la psicología.

En 1875, James empezó a impartir clases de psicología en Harvard (más tarde confesó que la primera conferencia que oyó sobre el tema fue la que él dictó). Una parte de su laboratorio lo destino a los experimentos psicológicos. Comenzando a trabajar además en un libro, el The Principles of Psychology, que se publicó en 1890.

Al preparar sus clases y su libro, James estudió los escritos estructuralistas a fondo y consideró que había un error en el enfoque de Wundt y de Titchener, llegando a al conclusión de que los átomos de la experiencia (las sensaciones puras sin asociaciones) simplemente no existían. Nuestra mente teje sin cesar asociaciones, revisa experiencias, comienza, se detiene, pasa de una cosa a otra en el tiempo. James opinaba que la conciencia es un fluir continuo. Las percepciones y asociaciones, las sensaciones y emociones, no pueden separarse. Cuando observamos un plátano, vemos un plátano y no un objeto largo y amarillo.

Sin dejar de concentrarse en la experiencia común, James emprendió el estudio de los hábitos. No tenemos que pensar en la manera de levantarnos por la mañana, de vestirnos, de abrir la puerta o de caminar por ella. James sostuvo que, cuando repetimos algo varias veces, el sistema nervioso cambia de modo que, cuando la siguiente vez realizamos la misma acción, ésta se nos facilita.

Éste era el nexo que le hacía falta. Por ser un biólogo, creyó firmemente que toda actividad (desde el latido cardiaco hasta la percepción de un objeto) es funcional. Si no fuéramos capaces de reconocer un plátano, tendríamos que pensar qué es cada vez que lo viéramos. Así pues, las asociaciones mentales no permiten aprovechar la experiencia previa.

Con esta intuición, James llegó a la formulación de una teoría funcionalista de la vida mental y del comportamiento. Esa perspectiva no sólo se ocupa del aprendizaje y la sensación o percepción, sino sobre todo de cómo un organismo se sirve del aprendizaje o de sus capacidades preceptúales para vivir en su ambiente. James defendió asimismo el valor de la introspección subjetiva (sin adiestramiento e insistió en que la psicología debería centrarse en las experiencias comunes de la vida real.

En 1894 uno de sus alumnos, James R. Angell, fue nombrado jefe del nuevo departamento de psicología de la Universidad de Chicago. John Dewey, que había estudiado psicología estructuralista en la Johns Hopkins, se convirtió en profesor de filosofía en Chicago ese mismo año. Juntos hicieron de Chicago el centro de la escuela funcionalista. Ambos fueron los primeros en aplicar ese enfoque a la educación.

Entre 1890 y 1910, el funcionalismo fue el movimiento más importante en la psicología académica anglosajona y, básicamente, el precursor del conductismo. El funcionalismo no ha continuado como una doctrina psicológica independiente: sus puntos de vista han sido incorporados a la corriente general del pensamiento psicológico contemporáneo, sobre todo a la psicología aplicada y, en concreto, a la medida de la inteligencia y las aptitudes básicas.

 


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