Psicología Para Estudiantes

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Inicio Psicología El psicólogo Normas de comportamiento ético de los psicólogos

Normas de comportamiento ético de los psicólogos

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Relación con la comunidad

Antecedentes
La Sociedad Mexicana de Psicología, después de consultas exhaustivas con sus afiliados e integrando componentes de diversos códigos éticos de sociedades psicológicas de diversos países, ha elaborado el presente código de conducta. La adaptación, a partir de casos mexicanos y a las preocupaciones éticas de los psicólogos mexicanos, fue posible gracias a la decidida participación de todos aquéllos que respondieron en su momento a dichas consultas. El Código Ético se entiende como un instrumento para garantizar la protección de los usuarios de los servicios psicológicos, y para ofrecer al psicólogo un apoyo, tanto en la toma de decisiones, como en los casos en los que se enfrente a dilemas éticos. Es por ello que la permanente evaluación y retroinformación de su aplicación, además del conocimiento de casos concretos de conflictos de naturaleza ética, servirán para mejorarlo y modificarlo continuamente, siempre con la finalidad de aumentar su eficacia.


I. Bases Generales

  1. La pertenencia a la Sociedad Mexicana de Psicología obliga a sus afiliados a adherirse a su Código Ético. Los psicólogos y estudiantes de psicología, sean o no miembros de la Sociedad Mexicana de Psicología, deben estar conscientes de que, en su caso, cualquier comité o comisión de arbitraje ético que incluya la participación de la Sociedad Mexicana de Psicología, ésta se regirá por el presente código.

  2. Las Normas Éticas que aquí se presentan se aplican a todos los psicólogos, hombres y mujeres, a los que, en lo sucesivo, se denominará "el psicólogo", y no son exhaustivas, por lo tanto, los comportamientos a los que hace referencia el presente Código Ético se enmarcan bajo principios generales regidos por un precepto fundamental:
    El psicólogo asume la responsabilidad de actuar, en el desempeño de sus actividades profesionales, académicas y científicas, bajo un criterio rector que es garantizar en todo momento el bienestar de todos aquellos individuos, grupos u organizaciones que requieran de sus servicios, dentro de los límites naturales de la práctica de la Psicología.

  3. Todo psicólogo tiene la obligación de familiarizarse con este Código Ético, con otros códigos éticos, y de aplicarlos en su trabajo. La falta de conocimiento o comprensión de una norma ética no constituye una defensa contra una queja o acusación por faltas éticas. Asimismo, el psicólogo tiene la obligación de actuar dentro de las leyes vigentes, y familiarizarse con los reglamentos que gobiernan su actividad, pero si sus responsabilidades entran en conflicto con las leyes, el psicólogo da a conocer su compromiso con el Código Ético, y toma las medidas pertinentes para resolver el conflicto de manera responsable. En el caso de que ni la ley ni el Código Ético resuelvan un asunto, el psicólogo considera otros materiales profesionales y los dictados de su propia conciencia, y consulta a expertos en asuntos éticos, a comités éticos de psicología, o a otras autoridades adecuadas.

  4. Si las demandas de una organización en la que participen psicólogos entran en conflicto con este Código Ético, el psicólogo aclara la naturaleza del conflicto, da a conocer su compromiso con el Código Ético, y en la medida en que sea factible, busca resolver el conflicto de manera que permita la plena adherencia al Código Ético.

  5. Cuando el psicólogo crea que hubo una violación ética por parte de otro psicólogo, intenta resolver el asunto llevándolo a la atención de ese individuo, siempre y cuando sea apropiada una resolución informal, y la intervención no viole derechos implícitos de confidencialidad del usuario los de servicios afectados, en caso de que lo haya. Si en una aparente violación ética, no resulta adecuada una resolución informal, o no se resuelve apropiadamente de esa forma, el psicólogo emprende acciones adicionales pertinentes a la situación, a menos que esas acciones entren en conflicto con derechos de confidencialidad, de manera tal que no puedan resolverse. Además, no presenta quejas éticas frívolas o que persigan, más que proteger al público, dañar a la otra parte.

  6. El psicólogo coopera en investigaciones, procedimientos, y requerimientos resultantes sobre ética con la Sociedad Mexicana de Psicología o con cualesquiera instancias de arbitraje ético. Al hacerlo, emprende esfuerzos razonables para resolver cualesquiera asuntos relativos a la confidencialidad. La cooperación en investigaciones, procedimientos, y requerimientos resultantes sobre faltas éticas es obligación de todo psicólogo, por lo que la falta de cooperación constituye en sí una violación ética.

 


II. De los límites

  1. El presente Código Ético se aplica a toda actividad que desempeñe el psicólogo, como parte de sus funciones científicas, académicas y profesionales, se refiere a funciones psicológicas por naturaleza. El psicólogo proporciona servicios de práctica clínica o consejo psicológico, diagnóstico, investigación, enseñanza, supervisión de personas en adiestramiento, desarrollo y construcción de instrumentos de valoración, conducción de valoraciones, testimonio o informe forense, consejo educativo, evaluación de individuos o sistemas, consultoría organizacional, intervención social, intervención educativa, intervención preventiva o terapéutica, administración, consejo o declaraciones en los medios, cualesquiera que éstos sean, y todas aquellas actividades propias de la práctica de la Psicología, sólo en el contexto de una relación o rol profesional, académico o científico definido.

  2. Es la actividad del psicólogo como parte de sus funciones de naturaleza psicológica, propias de su trabajo, la que se sujeta a este Código Ético. Las actividades personales que no tengan conexión con o efecto sobre los roles psicológicos no están sujetas a este Código Ético.

 


III. De las sanciones

  1. Las acciones que la Sociedad Mexicana de Psicología, y las asociaciones que lo adopten, emprenden por violaciones al Código Ético incluyen reprimendas, censura, expulsión de la Sociedad Mexicana de Psicología y/o de las asociaciones que lo adopten, y canalización del asunto a otros cuerpos y comités de arbitraje. Las quejas que busquen soluciones tales como reparación de daños monetarios, cuando se aduzcan violaciones éticas de un psicólogo, deben recurrir a negociaciones privadas, cuerpos administrativos o a los juzgados.

  2. Las acciones que violen el Código Ético pueden conducir a la imposición de sanciones a un psicólogo por parte de cuerpos diferentes a la Sociedad Mexicana de Psicología, incluyendo las autoridades judiciales correspondientes, asociaciones psicológicas estatales, otros grupos profesionales, comisiones de arbitraje, la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública, y otros organismos estatales y federales, y quienes otorguen o financien los servicios de salud.

 


IV. Principios Básicos que rigen el comportamiento de los psicólogos

  1. Respeto a la dignidad de las personas. El psicólogo reconoce que toda persona tiene derecho al aprecio de los demás, dado por su valor intrínseco como ser humano, y que este valor no aumenta o disminuye en función de característica, condición o estatus personal alguno.

  2. Cuidado responsable. El psicólogo muestra preocupación por el bienestar o la evitación de daño de cualquier individuo, familia, grupo o comunidad.

  3. Integridad en las relaciones. El psicólogo demuestra en su actuación: precisión y honestidad, apertura y sinceridad, máxima objetividad y mínimo prejuicio, y evitación de conflictos de interés.

  4. Responsabilidad hacia la sociedad. El psicólogo, profesionalmente y como ciudadano, tiene responsabilidades ante la sociedad en la que vive.

 


V. De la calidad del trabajo desempeñado por el psicólogo

    Competencia y honestidad del psicólogo
  1. Los servicios, la enseñanza, y la investigación que realiza el psicólogo se basan necesariamente en un cuerpo de conocimientos válido y confiable, sustentado en la investigación científica, por lo que el trabajo que desempeña debe corresponder directamente a la educación, formación, experiencia supervisada o experiencia profesional que haya recibido formalmente.

  2. En el caso de servicios, enseñanza, o investigación en áreas nuevas o que entrañen técnicas nuevas, el psicólogo podrá desempeñarse en éstas, sólo después de haber cursado los estudios, recibido el entrenamiento y la supervisión, y/o consultado a las personas competentes en aquellas áreas o técnicas.

  3. En áreas emergentes en las que no existan todavía normas generalmente reconocidas para la formación, no obstante, el psicólogo tomará las medidas razonables para asegurar la calidad de su trabajo y para proteger de daño a: pacientes, clientes, organizaciones, comunidades, estudiantes, participantes en investigaciones, y otros.

  4. El psicólogo se mantiene razonablemente actualizado acerca de la información científica y profesional actual en su campo de actividad, y realiza esfuerzos continuos para mantener su competencia y pericia en las habilidades que emplea, recibiendo la educación, formación, supervisión y/o consulta adecuadas.

  5. El psicólogo no hace declaraciones públicas que sean falsas, engañosas, que se presten a malos entendidos, o fraudulentas, ya sea enunciando abiertamente, dando la impresión, sugiriendo u omitiendo respecto a, por ejemplo, (y no como limitantes):
    (a) su formación, experiencia, o competencia;
    (b) sus grados académicos;
    (c) sus credenciales;
    (d) sus afiliaciones institucionales o asociaciones;
    (e) sus servicios;
    (f) la base clínica o científica, o resultados o nivel de éxito, de sus servicios;
    (g) su remuneración,
    (h) sus publicaciones o hallazgos de investigación.

  6. El psicólogo presenta como cualificaciones o credenciales de su trabajo psicológico, sólo los grados que (1) haya obtenido de una institución educativa acreditada, o (2) sean la base de la licencia en psicología por parte del estado en el que la practique.

  7. Cuando el psicólogo dé consejo o comentarios por medio de conferencias públicas, demostraciones, programas de radio o televisión, cintas pregrabadas, artículos impresos, material por correo, u otros medios, toma las precauciones razonables para asegurar que (1) las declaraciones estén basadas en la literatura y práctica psicológica apropiada, (2) las declaraciones sean por lo demás consistentes con este Código Ético.

  8. El psicólogo es responsable de la conducción ética de la investigación que realiza, o la de otras personas bajo su supervisión o control. El psicólogo permite a los investigadores y ayudantes a desempeñar sólo aquellas tareas para las cuales hayan recibido la capacitación y preparación apropiadas. Como parte del proceso de desarrollo e implementación de proyectos de investigación, el psicólogo consulta a expertos respecto a cualquier población especial.

  9. El psicólogo reconoce que sus problemas y conflictos pueden interferir con su efectividad. Por lo tanto, se abstiene de llevar a cabo una actividad cuando sabe o debía saber que sus problemas personales probablemente dañen a un paciente, cliente, colega, estudiante, participante en investigación, u otra persona con quien tenga una obligación profesional o científica.

  10. El psicólogo tiene la obligación de estar alerta a signos, y a obtener ayuda por ello, de problemas personales en sus primeras etapas, para prevenir un desempeño significativamente deteriorado.

  11. Cuando el psicólogo se percata de problemas personales que puedan interferir con el desempeño adecuado de los deberes relativos a su trabajo, toma medidas apropiadas, tales como obtener asesoría o ayuda profesional, y determina si debe limitar, suspender o terminar dichos deberes.

  12. El psicólogo toma las medidas razonables para evitar dañar a sus pacientes o clientes, participantes en investigación, estudiantes, y otros con quienes trabaje, y para minimizar el daño cuando éste sea previsible e inevitable.

    Calidad de la valoración y/o evaluación psicológica
  13. El psicólogo que construye / desarrolla / adapta / administra técnicas de valoración psicológica / entrevistas / pruebas / cuestionarios, u otros instrumentos, y/o los califica, o interpreta, para fines clínicos / educativos / forenses / de investigación, u otros, lo hace en forma y con propósitos apropiados a la luz de los datos de investigación o acerca de la utilidad y la aplicación apropiadas de tales técnicas. Es decir, las valoraciones, recomendaciones, informes, y diagnóstico psicológicos o enunciados evaluativos del psicólogo se basan estrictamente en información resultado de la aplicación de técnicas (incluyendo entrevistas personales al individuo cuando es apropiado) suficientes para proporcionar sustento a sus hallazgos.

  14. El psicólogo que desarrolla y conduce investigación con pruebas y otras técnicas de valoración utiliza procedimientos científicos y conocimiento profesional actualizados para el diseño, estandarización, validación, reducción o eliminación de sesgos y recomendaciones de uso.

  15. El psicólogo que administra / califica / interpreta, o usa técnicas de valoración se cerciora de que éstas se basen en datos sólidos que garanticen la confiabilidad, validez, y normas, así como la aplicación apropiada y usos de las técnicas y/o instrumentos que emplea. Asimismo, toma decisiones reconociendo los límites de la certidumbre con la que es posible diagnosticar, emitir juicios, o hacer predicciones acerca de individuos.

  16. El psicólogo identifica situaciones en las que ciertas técnicas de valoración o normas no son aplicables o requieren de ajustes para su administración o interpretación, debido a factores tales como el género, edad, raza, origen étnico, origen nacional, orientación sexual, minusvalía, idioma, o nivel socioeconómico de los individuos o grupos. No emplea técnicas o instrumentos solamente traducidos de otro idioma y/o cuyos datos acerca de su construcción, adaptación, validez, confiabilidad, estandarización y/o investigación de resultados se hayan determinado con base en estudios realizados en poblaciones diferentes a la que pertenezcan los individuos o grupos que pretenda valorar.

  17. Al interpretar resultados de valoración, incluyendo interpretaciones automatizadas, el psicólogo toma en cuenta los diversos factores de la prueba u otro instrumento de medida, y las características de la persona valorada que pudiesen afectar su juicio o reducir la precisión de sus interpretaciones. Indica cualquier reserva significativa que tenga acerca de la precisión o las limitaciones de sus interpretaciones.

  18. El psicólogo no promueve ni condona el uso de técnicas de valoración psicológica por parte de personas no cualificadas, es decir que no hayan recibido formación, educación y supervisión formales para desempeñar dichas actividades. Tratándose de estudiantes de psicología, les supervisa adecuadamente y asume la responsabilidad por la aplicación, interpretación y uso de dichas técnicas, por parte de éstos.

  19. El psicólogo no basa sus decisiones de valoración o intervención, o sus recomendaciones, en datos, normas o resultados de pruebas psicológicas obsoletos para propósitos actuales. De manera similar, no basa tales decisiones o recomendaciones en pruebas psicológicas o medidas obsoletas e inútiles para propósitos actuales.

  20. El psicólogo que ofrece valoración o procedimientos de calificación a otros profesionales describe con precisión el propósito, las normas, la validez, la confiabilidad, y las aplicaciones de los procedimientos, así como cualquier característica especial aplicable a su uso. El psicólogo selecciona servicios de calificación e interpretación (incluyendo servicios automatizados) apegados estrictamente a las normas de calidad científica que garanticen la validez y confiabilidad del programa y procedimientos, cerciorándose que esos estudios se hubiesen realizado en las poblaciones a la que pertenezcan los individuos bajo valoración, asimismo basa su opinión en las demás consideraciones pertinentes.

  21. El psicólogo asume la responsabilidad por la aplicación, interpretación y uso de instrumentos de valoración apropiados, ya sea que sea él (ella) mismo(a) quien califique e interprete los resultados, o que emplee servicios automatizados o de otra índole.

  22. El psicólogo hace esfuerzos razonables para mantener la integridad y seguridad de las pruebas y otras técnicas de valoración, de acuerdo con la ley, obligaciones contractuales, y con este Código Ético. No da a conocer los contenidos, respuestas y/o resultados posibles de pruebas e instrumentos psicológicos a no psicólogos, ni a estudiantes de psicología sin la supervisión adecuada. Instruye e informa a los estudiantes de psicología de las faltas éticas en las que podrían incurrir al emplear técnicas y otros instrumentos de valoración psicológica.

  23. En testimonios e informes forenses, el psicólogo testifica veraz, honesta e imparcialmente y, de manera consistente con los procedimientos legales aplicables, describe con justeza las bases de sus testimonios y conclusiones. Siempre que sea necesario, para evitar engaños, da a conocer las limitaciones de sus datos o conclusiones.

    Calidad de las intervenciones psicológicas
  24. Al efectuar intervenciones y/o asesorías terapéuticas, preventivas, educativas, organizacionales, sociales, comunitarias, consejo psicológico directo, por escrito, por radio, telefónico, televisivo, por internet, o cualquier otro medio de comunicación, el psicólogo se basa en la investigación o los datos acerca de la eficacia y efectividad de las técnicas o procedimientos que utilice.

  25. El psicólogo efectúa solamente las intervenciones para las cuales posee la educación, formación, o experiencia supervisada, y la pericia necesarias.

  26. El psicólogo basa sus recomendaciones e intervenciones en resultados confiables y válidos de investigaciones científicas, valoraciones, recomendaciones, informes, y diagnóstico psicológicos.

  27. El psicólogo identifica los casos en los que ciertas técnicas o procedimientos de intervención no sean aplicables o requieran de ajustes para su utilización debido a factores tales como el género, edad, raza, origen étnico, origen nacional, orientación sexual, minusvalía, idioma, o nivel socioeconómico de los individuos, y toma las medidas adecuadas para cerciorarse de su eficacia.

  28. El psicólogo no promueve o condona, por parte de personas no cualificadas, psicólogos o no psicólogos, que carezcan de la formación, educación y experiencia supervisada formales, ni delega en ellos, el uso de técnicas o procedimientos de intervención psicológicos. En el caso de estudiantes de psicología y alumnos supervisados proporciona la supervisión adecuada, y asume la responsabilidad de tales intervenciones.

    Calidad de la enseñanza/supervisión e investigación
  29. El psicólogo responsable de los programas de formación y entrenamiento procura asegurarse de que los programas se diseñen de manera competente, provean las experiencias adecuadas y reúnan los requisitos para el otorgamiento de la licencia, certificación u otro documento que requiera dichos programas. Asimismo, asegura que haya una descripción vigente y precisa de contenidos programáticos, metas y objetivos de entrenamiento y requisitos que deban reunirse para completar satisfactoriamente los programas. Esta información debe ponerse a disposición, con acceso fácil, a todas las instancias interesadas.

  30. El psicólogo procura asegurar que los enunciados o declaraciones relativas a los lineamientos de sus cursos o materias sean *precisos y no resulten engañosos, particularmente en lo relativo a los temas y materiales cubiertos, las bases para la evaluación y la naturaleza de las experiencias del curso.

  31. El psicólogo que publica anuncios, catálogos, folletos o mensajes comerciales que describan talleres, seminarios u otros programas educativos que no otorguen un grado, se asegura de que se describa con precisión el auditorio al que van dirigidos, sus objetivos de aprendizaje, los presentadores o ponentes y las cuotas requeridas.

  32. Cuando enseña, forma o entrena, el psicólogo presenta la información de manera precisa y con un grado razonable de objetividad. Reconoce el poder que ejerce sobre estudiantes o alumnos en supervisión y, por tanto, se esfuerza por evitar conductas que los(as) humillen o minusvalúen.

  33. El psicólogo no enseña el uso de técnicas o procedimientos que requieran entrenamiento especializado, licencia, certificación o pericia especiales, incluyendo, pero no limitado a: hipnosis, retroinformación biológica, procedimientos de intervención, técnicas proyectivas, etc., a individuos que carezcan del entrenamiento precurrente, de pericia, o que esas técnicas salgan de su ámbito profesional y jurídico de competencia.

  34. El psicólogo proporciona la formación y supervisión debida a sus empleados o supervisados y toma las medidas para asegurar que tales personas desempeñen los servicios razonable, competente y éticamente. Si políticas, procedimientos o prácticas institucionales impiden el cumplimiento de esta obligación, el psicólogo intenta modificar su rol o corregir la situación.

  35. El psicólogo evalúa a los(as) estudiantes y supervisados con base en su desempeño real en cuanto a los requisitos establecidos y relevantes del programa, y establece un proceso adecuado para dar retroalimentación a estudiantes y alumnos en supervisión. El psicólogo delega en sus empleados, supervisados, y ayudantes de investigación sólo aquellas responsabilidades que se espere que esas personas desempeñen competentemente, con base en su educación, formación, o experiencia, ya sea independientemente o con un nivel de supervisión adecuado.

  36. El psicólogo no participa en actividades en las que parezca probable que otros vayan a usar indebidamente sus habilidades o datos, a menos de que disponga de mecanismos correctivos. Si el psicólogo tiene conocimiento del uso indebido o la representación falsa de su trabajo, toma las medidas razonables para corregir o minimizar ese uso indebido o representación falsa.

  37. El psicólogo planea y conduce investigación de manera consistente con las leyes federales y estatales y regulaciones, así como con las normas profesionales que gobiernan la conducción de investigación y, particularmente, con aquellas normas que regulan la investigación con participantes humanos y sujetos animales.

  38. El psicólogo diseña y conduce investigación, e informa sobre ésta, de acuerdo con las normas reconocidas de competencia científica e investigación ética. El psicólogo planea investigación de tal forma que minimiza la posibilidad de resultados engañosos. Al planear investigación, cuida su aceptación ética de acuerdo con este Código Ético. Si algún aspecto ético no queda claro, el psicólogo busca resolverlo por medio de consultas a consejos revisores institucionales, a comités para el cuidado y uso de animales, a colegas, y por medio de otros mecanismos pertinentes.

  39. El psicólogo conduce investigación competentemente y con el respeto debido a la dignidad y bienestar de los participantes, ya sean éstos humanos o animales.

 


VI. De los resultados del trabajo del psicólogo

    Comunicación de los resultados
  1. Cuando el psicólogo hace valoraciones, evaluaciones, tratamiento, consejo, supervisión, enseñanza, consultoría, investigación, u otros servicios psicológicos dirigidos a individuos, grupos u organizaciones, lo hace, utilizando un lenguaje razonablemente entendible para el receptor de sus servicios o actuación, proporcionando de antemano información apropiada acerca de la naturaleza de tales actividades e información apropiada posterior sobre los resultados y conclusiones. Si la ley o los roles organizacionales impiden que el psicólogo proporcione tal información a individuos particulares o grupos, lo informa a esos individuos o grupos al término del servicio.

  2. El psicólogo se asegura de que se proporcione una explicación de los resultados utilizando un lenguaje razonable y entendible para la persona valorada, o para otras personas autorizadas legalmente para actuar en favor de la persona valorada. Independientemente de que las calificaciones e interpretación las realice el psicólogo, un ayudante, por medios automáticos, u otros servicios externos, el psicólogo toma las medidas razonables para asegurar que se den las explicaciones apropiadas de los resultados. En los casos en losque la naturaleza de la relación impida que se dé una explicación de los resultados (tal como en algunos casos de selección o consultoría organizacional, preempleo o selección de elementos de seguridad, y evaluaciones judiciales o forenses), el psicólogo aclarará a la persona valorada que no se proporcionará tal explicación.

  3. El psicólogo se abstiene de hacer uso indebido de las técnicas de valoración, intervenciones, resultados, e interpretaciones y toma las medidas razonables para evitar que otros hagan mal uso de la información que estas técnicas proporcionan. Esto incluye el abstenerse de ceder resultados crudos de pruebas o datos crudos a personas, que no sean los pacientes o clientes como es apropiado, y a quienes no estén calificadas para usar tal información.

  4. El psicólogo documenta apropiadamente su trabajo profesional y científico para facilitar la prestación posterior de servicios por parte de él mismo o de otros profesionales, para asegurar la responsabilidad, y para cumplir con otros requisitos de instituciones o de la ley. El psicólogo se abstiene de externar opiniones acerca de individuos a los cuales no ha valorado debidamente, en dictámenes escritos o verbales, medio de comunicación alguno o en cualquier otra forma.

  5. Cuando el psicólogo tiene razones para creer que los archivos de sus servicios profesionales se fueren a usar en autos legales involucrando receptores de, o participantes en su trabajo, tiene la responsabilidad de crear y mantener la documentación en tal detalle y calidad que sea congruente con el escrutinio razonable de un foro adjudicador. El psicólogo crea, mantiene, disemina, almacena, retiene, y desecha archivos o expedientes y datos relacionados con su investigación, práctica, y demás trabajo de acuerdo con la ley y de una manera que permita cumplir con los requerimientos de este Código Ético.

  6. El psicólogo no inventa datos o falsifica los resultados en sus publicaciones. Si el psicólogo descubre errores significativos en sus datos publicados, toma las medidas necesarias para corregirlos en una corrección, retracción, erratum, u otros medios de comunicación apropiados.

  7. El psicólogo no presenta porciones o elementos del trabajo o datos de otros como suyos. El psicólogo se hace responsable y se atribuye crédito, incluyendo crédito de autoría, sólo por el trabajo que haya llevado a cabo realmente o al que haya contribuido. La autoría principal y otros créditos de publicación reflejan con precisión las contribuciones científicas o profesionales relativas de los individuos involucrados, independientemente de su estatus relativo. La mera posesión de un cargo institucional, tal como la jefatura de un departamento, no justifica el crédito de autoría. Las contribuciones menores a la investigación o la escritura de publicaciones se reconocen apropiadamente, en sitios tales como piés de página o enunciados introductorios.

  8. A un estudiante se le enlista usualmente como autor principal de un artículo con múltiples autores, si éste se basó sustancialmente en la tesis o disertación del estudiante.

  9. El psicólogo no publica, como datos originales, datos que haya publicado previamente. Esto no impide republicar datos cuando vayan acompañados del reconocimiento apropiado.

  10. Después de publicados los resultados de una investigación, el psicólogo entrega, si así se le solicita, los datos en los que se basen sus conclusiones para facilitar que otros profesionales competentes busquen verificar las afirmaciones sustantivas por medio de un reanálisis, en el entendido de que se utilicen tales datos sólo para ese propósito y la confidencialidad de los participantes pueda protegerse, y sólo si los derechos legales concernientes a la propiedad de los datos no impidan su entrega.

    Confidencialidad de los resultados
  11. El psicólogo mantiene la confidencialidad debida al crear, almacenar, recuperar, transferir y eliminar los registros y expedientes bajo su control, ya sean éstos escritos, automatizados, o en cualquier otra forma. El psicólogo mantiene y elimina sus registros con apego a la ley y de manera que permita el cumplimiento de los requisitos del presente Código Ético.

  12. Si se va a ingresar información confidencial de receptores de servicios psicológicos a bases de datos o sistemas de registro, accesibles a personas a las que el receptor de los servicios no haya consentido el acceso, tales como secretarias, técnicos de sistemas, etc., el psicólogo usa claves, pseudónimos, códigos u otras técnicas que eviten la inclusión de identificadores personales.

  13. En reconocimiento a que la posesión de datos y registros está regulada por principios legales, el psicólogo toma las providencias razonables y apegadas a la ley, para que registros y datos queden disponibles en la medida que se requieran para servir a los mejores intereses de pacientes, clientes individuales u organizaciones, sujetos o participantes de investigación y otros a quien corresponda.

  14. El psicólogo no puede retener registros o expedientes bajo su control, que se le soliciten y sean indispensables para el tratamiento de un(a) paciente o cliente por razones de falta del pago correspondiente, excepto cuando la ley así lo disponga.

  15. Si un protocolo de investigación aprobado por un comité institucional o cualquier otro cuerpo colegiado, requiere de la inclusión de identificadores personales, tales identificadores se eliminarán antes de que la información se haga accesible a otros. Si esta eliminación no es posible, antes de transferir los datos a otros, o de revisar datos recolectados por otros, el psicólogo toma las medidas razonables para obtener el debido consentimiento de las personas cuyos nombres aparecen.

  16. El psicólogo que revisa materiales enviados para publicación, financiamiento, u otros arbitrajes de investigación respeta la confidencialidad y los derechos de autor sobre tal información.

  17. El psicólogo no menciona en sus trabajos escritos o al dar clases o conferencias, o por otros medios públicos, información confidencial, obtenida durante el curso de su trabajo, en que se identifiquen personas o grupos, sean éstos sus pacientes, clientes individuales u organizaciones, estudiantes, sujetos de investigación, u otros recipientes de sus servicios, a menos que estas personas u organizaciones hayan consentido a ello por escrito, o a menos que haya otra autorización ética o legal para hacerlo.

  18. En sus presentaciones científicas o profesionales, el psicólogo disfraza la información confidencial de tales personas u organizaciones, de modo que otros no los puedan identificar y que las discusiones resultantes no dañen a sujetos que pudiesen identificarse a sí mismos.

  19. El psicólogo hace planes por adelantado para que la confidencialidad de registros, expedientes o datos quede protegida en la eventualidad de su muerte, incapacidad, jubilación o retiro de la práctica.

 


VII. De las relaciones que establece el psicólogo

    Relación de autoridad
  1. Dado que los juicios y acciones profesionales y científicos del psicólogo pueden afectar las vidas de sus pacientes o clientes, estudiantes, participantes en investigación, y otros con quienes trabaje, se mantiene alerta y en guardia contra factores personales, financieros, sociales, organizacionales, o políticos que puedan conducir al uso indebido de su influencia.

  2. El psicólogo no explota a personas sobre las que ejerza autoridad de supervisión, evaluación, u otra, tales como estudiantes, supervisados, empleados, participantes en investigación, clientes o pacientes.

  3. El psicólogo hace esfuerzos razonables para contestar las preguntas de los pacientes y evitar malos entendidos aparentes acerca de la terapia. Siempre que sea posible, el psicólogo proporciona información oral y/o escrita, utilizando un lenguaje razonablemente entendible para el paciente o cliente.

  4. El psicólogo toma las medidas razonables para proteger en forma apropiada los derechos y el bienestar de participantes humanos, otras personas afectadas por la investigación, y el bienestar de los sujetos animales.

  5. Al conducir investigación, la única forma en que el psicólogo interfiere con los participantes o el medio en donde se recolecten los datos es que esté garantizada por un diseño de investigación apropiado y consistente con los roles de los psicólogos como investigadores científicos.

  6. El psicólogo proporciona la oportunidad a los participantes o sujetos de investigación para obtener información apropiada acerca de la naturaleza, resultados, y conclusiones de la investigación, e intenta corregir cualquier malentendido que los participantes puedan tener. Si los valores científicos o humanos justifican el posponer o retener esta información, el psicólogo toma medidas razonables para reducir el riesgo de daño.

  7. El psicólogo toma medidas razonables para cumplir todos los compromisos que hubiese contraído con los participantes en una investigación.

  8. El psicólogo que conduce investigación que incluya animales, trata a éstos de una manera humanitaria. El psicólogo adquiere, cuida, utiliza, y se deshace de los animales cumpliendo las leyes y regulaciones federales, estatales y locales actuales, y las normas profesionales.

  9. El psicólogo formado en el uso de métodos de investigación y experimentado en el cuidado de animales de laboratorio supervisa todos los procedimientos que incluyan animales y es responsable de asegurar su comodidad, salud, y tratamiento humanitario.

  10. El psicólogo se asegura de que todos los individuos que usen animales bajo su supervisión hayan recibido adiestramiento en los métodos de investigación y en el cuidado, el mantenimiento, y operación o manipulación de las especies utilizadas, en grado apropiado a su participación.

  11. El psicólogo hace esfuerzos razonables para minimizar la incomodidad, infección, enfermedad, y dolor de los sujetos animales. Un procedimiento que sujete a los animales a dolor, estrés o privación se usa sólo cuando no esté disponible un procedimiento alternativo y la meta se justifique por su valor prospectivo en sentido científico, educativo, o aplicado. Los procedimientos quirúrgicos se llevan a cabo bajo la anestesia apropiada; se siguen técnicas para evitar infecciones y minimizar el dolor durante y después de la cirugía. Cuando sea necesario que la vida del animal se termine, se hace rápidamente, con un esfuerzo para minimizar el dolor, y de acuerdo con los procedimientos aceptados.

    Relaciones duales o múltiples
  12. El psicólogo se abstiene de establecer relaciones múltiples no profesionales con usuarios de sus servicios, ya se trate de pacientes, clientes, organizaciones, estudiantes, sujetos de investigación, etc.

  13. En muchas comunidades y situaciones, podría no ser posible o razonable para el psicólogo evitar contactos sociales o de otro tipo no profesional con personas tales como pacientes, clientes, estudiantes, supervisados, o participantes en investigación. El psicólogo debe mantenerse alerta ante los efectos potencialmente dañinos de relaciones no profesionales o científicas, sobre su trabajo o sobre aquellas personas con quienes trata. Un psicólogo se abstiene de comprometerse en una relación personal, científica, profesional, financiera u otra, con dichas personas si parece probable que una relación tal pudiera deteriorar razonablemente su propia objetividad, o interferir de otra manera con su desempeño efectivo como psicólogo, con sus funciones como psicólogo, o pudiera dañar o explotar a la contraparte.

  14. El psicólogo se abstiene de aceptar obligaciones profesionales o científicas cuando relaciones preexistentes pudieran crear un riesgo de daño. Si un psicólogo se percata de que, debido a factores imprevistos, ha surgido una relación múltiple potencialmente dañina, el psicólogo intenta resolverla con la debida consideración hacia los mejores intereses de la persona afectada y con el máximo apego a este Código Ético.

  15. Cuando un psicólogo acepta proporcionar servicios a varias personas que guardan una relación entre sí (tales como esposo y esposa o padres e hijos), el psicólogo intenta aclarar de principio (1) cuáles de los individuos son pacientes o clientes, y (2) la relación que el psicólogo tenga con cada persona. Esta aclaración incluye el papel del psicólogo y los usos probables de los servicios proporcionados o la información obtenida.

  16. Tan pronto como sea aparente que el psicólogo esté llamado a desempeñar roles potencialmente conflictivos (tales como de consejero matrimonial al esposo y la esposa, y luego como testigo de una de las partes en el juicio de divorcio), el psicólogo intenta aclarar y ajustarse a, o retirarse de, los roles en forma apropiada.

  17. En la mayoría de las circunstancias, el psicólogos evita asumir roles múltiples y potencialmente conflictivos en asuntos forenses. Una relación profesional previa con alguna de las partes no impide que el psicólogo preste testimonio como testigo de hecho, o que atestigüe a su servicio en la medida en la que esté permitido por la ley aplicable. El psicólogo toma en cuenta las formas en las que la relación previa pudiera afectar su objetividad y opiniones profesionales, y revela el conflicto potencial a las partes relevantes.

  18. El psicólogo se abstiene de aceptar bienes, servicios u otros favores personales para sí mismo o para parientes o amigos, por parte de pacientes o clientes, a cambio de servicios psicológicos, porque tales arreglos llevan el potencial inherente para crear conflictos, explotación, o distorsión de la relación profesional.

  19. Cuando el psicólogo proporciona consejo o comentarios por medio de conferencias públicas, demostraciones, programas de radio o televisión, cintas pregrabadas, artículos impresos, material por correo, u otros medios, toma las precauciones razonables para evitar que los recipientes de la información infieran que se ha establecido una relación personal con ellos.

  20. En las actividades relativas a su trabajo, el psicólogo respeta los derechos que tienen otros para sustentar valores, actitudes y opiniones diferentes a los suyos propios. En las actividades relativas a su trabajo, el psicólogo no discrimina injustamente a partir de edad, género, raza, origen étnico, origen nacional, religión, orientación sexual, minusvalía, nivel socioeconómico o cualquier criterio proscrito por la ley.

  21. Cuando las diferencias de edad, género, raza, origen étnico, origen nacional, religión, orientación sexual, minusvalía, idioma o nivel socioeconómico afectan significativamente la calidad del servicio que presta a ciertos individuos o grupos, el psicólogo adquiere la formación, experiencia, asesoría, y supervisión necesarias para asegurar la competencia de sus servicios, o canaliza a los usuarios de manera adecuada.

  22. El psicólogo no incurre, a sabiendas, en conducta que acose o devalúe a personas con quienes interactúe en su trabajo, basándose en factores tales como la edad, el género, la raza, el origen étnico, el origen nacional, la religión, la orientación sexual, la minusvalía, el idioma o el nivel socioeconómico de esas personas.

    Relaciones sexuales
  23. El psicólogo no incurre en acoso sexual. El acoso sexual es la solicitud u ofrecimiento de actividad sexual, insinuaciones físicas, conducta verbal o no verbal de naturaleza sexual, que ocurra en conexión con las actividades o roles del psicólogo. El acoso sexual puede consistir en un solo acto intenso o severo, o en actos múltiples persistentes o extensivos.

  24. El psicólogo no incurre en intimidades sexuales con pacientes o clientes actuales, y no acepta como pacientes o clientes para terapia, a personas con quienes haya tenido intimidades sexuales. El psicólogo no sostiene intimidades sexuales con ex-pacientes o clientes de terapia, estudiantes, asistentes, o cualquier otra persona, durante por lo menos dos años después de haber cesado o terminado la relación profesional.

  25. Debido a que las intimidades sexuales con ex-pacientes de terapia, estudiantes, u otros, son tan frecuentemente dañinas para éstos, y dado que dichas intimidades deterioran la confianza pública en la psicología como profesión y, por tanto, desalientan en el público el uso de los servicios psicológicos, el psicólogo que se involucra en semejantes actividades después de dos años de haber cesado o darse por terminado la relación profesional, tiene la responsabilidad de demostrar que no ha habido explotación, a la luz de todos los factores relevantes incluyendo: (1) la cantidad de tiempo transcurrido desde que terminó el servicio psicológico, (2) la naturaleza y duración del servicio psicológico, (3) las circunstancias en las que se dio la terminación, (4) la historia personal del(la) paciente o cliente, estudiante, u otro, (5) el estado mental actual del(la) paciente o cliente, estudiante, u otro, (6) la probabilidad de algún impacto adverso sobre el(la) paciente o cliente, estudiante o sobre otros, y (7) cualquier declaración o acción por parte del terapeuta durante el curso del servicio, que haya sugerido o incitado la posibilidad de una relación sexual o romántica con el(la) paciente o cliente, estudiante u otro, al darse la terminación.

  26. El psicólogo no establece relaciones sexuales con estudiantes o supervisados en formación sobre los que el psicólogo ejerza autoridad evaluativa o directa, porque tales relaciones conllevan una alta probabilidad de dañar su juicio o de convertirse en relaciones de explotación.

  27. El psicólogo observa dignidad y respeto hacia quienes se quejan de acoso sexual y a quienes responden a dichas acusaciones. El psicólogo no deniega admisión académica, avance, empleo, definitividad o promoción a una persona, basándose sólo en que ésta haya acusado de acoso sexual a alguien, o haya sido objeto de acusaciones de acoso sexual. Esto no impide que tome acción basándose en el resultado de diligencias o consideraciones de otra información apropiada.

    Relaciones económicas
  28. Tan pronto como sea posible en una relación científica o profesional, el psicólogo y el paciente, cliente u otros receptores apropiados de servicios psicológicos alcanzan un acuerdo especificando la compensación y la forma de pago.

  29. El psicólogo discute con sus clientes o pacientes, tan oportunamente como sea posible en la relación terapéutica, asuntos apropiados tales como la naturaleza y curso anticipado de la terapia, sus emolumentos, y confidencialidad. Cuando el trabajo del psicólogo con pacientes o clientes se haga bajo supervisión, la discusión anterior incluye ese hecho, y el nombre del supervisor, cuando el supervisor tenga la responsabilidad del caso. Cuando el terapeuta sea un estudiante interno, se informa al cliente o paciente de ese hecho.

  30. Si es posible anticipar los límites de un servicio debido a limitaciones en el financiamiento, esto se discute con el paciente, cliente, u otro receptor apropiado de los servicios, tan pronto como sea posible.

  31. Si el paciente, cliente u otro receptor de los servicios no paga por éstos, según lo acordado, y si el psicólogo desea recurrir a agencias de cobranza o a medidas legales para cobrar sus honorarios, el psicólogo informa primero a la persona que tomará esas medidas, y proporciona a ésta una oportunidad para pagar.

    Canalización e ingerencia de terceros
  32. Cuando sea indicado y profesionalmente apropiado, el psicólogo coopera con otros profesionales para servir a sus pacientes o clientes efectiva y apropiadamente. Las prácticas de canalización de pacientes o clientes que realiza el psicólogo son congruentes con la ley.

  33. El psicólogo arregla las consultas y canalizaciones apropiadas basándose principalmente en los mejores intereses de sus pacientes o clientes, con el consentimiento apropiado, y sujetándolas a otras consideraciones relevantes, incluyendo la ley aplicable y obligaciones contractuales.

  34. Cuando un psicólogo acepta proporcionar servicios a personas o entidades a petición de un tercero, el psicólogo aclara en la medida de lo posible, al inicio del servicio, la naturaleza de la relación con cada una de las partes. Esta aclaración incluye el papel del psicólogo (tal como terapeuta, consultor organizacional, diagnosticista, o testigo pericial), los usos probables de los servicios proporcionados o de la información obtenida, y el hecho de que podría haber límites a la confidencialidad.

  35. Si existe un riesgo previsible de que se llame al psicólogo a jugar roles conflictivos debido a la involucración de un tercero, el psicólogo aclara la naturaleza y la dirección de sus responsabilidades, mantiene informadas de manera apropiada a todas las partes, conforme se desarrollen los asuntos, y resuelve la situación de acuerdo con este Código Ético.

  36. Cuando un psicólogo paga, recibe pagos, o divide honorarios con otros profesionales, diferentes a aquéllos propios de una relación empleador-empleado, el pago a cada uno se basa en los servicios (clínicos, de consulta, administrativos, u otros) proporcionados y no en la canalización misma.

  37. Al decidir si se ofrecen o no servicios a personas que ya se encuentren recibiendo servicios de salud mental en otro sitio, el psicólogo considera cuidadosamente los aspectos relativos al tratamiento y su potencial para el bienestar del paciente o cliente. El psicólogo discute estos aspectos con el paciente o cliente, o con otra persona legalmente autorizada en representación suya, a fin de minimizar el riesgo de confusión o conflicto, consulta con otros proveedores de servicios cuando resulte apropiado, y procede con cautela y sensibilidad a los aspectos terapéuticos.

    Terminación de las relaciones
  38. El psicólogo termina una relación profesional cuando resulta razonablemente claro que el(la) paciente o cliente ya no necesita el servicio, éste ya no le beneficia, o su continuación le perjudica. Antes de la terminación, por la razón que fuere, excepto cuando lo impida la conducta del(la) paciente o cliente, el psicólogo discute los puntos de vista y necesidades del(la) paciente o cliente, da el consejo apropiado de pre-terminación, y toma otras providencias necesarias para facilitar la transferencia de la responsabilidad a otro proveedor de servicios en caso de que el paciente o cliente necesite uno de inmediato.

  39. El psicólogo hace esfuerzos razonables para planear el cuidado posterior del paciente, en caso de que se interrumpan los servicios psicológicos por factores tales como enfermedad del psicólogo, su muerte, indisponibilidad o cambio domiciliario, o por limitaciones financieras.

  40. Cuando el psicólogo guarda una relación de empleado o contractual, resuelve ordenada y apropiadamente la responsabilidad del cuidado del paciente o cliente en la eventualidad de que termine el empleo o relación contractual, dando consideración primordial al bienestar del(la) paciente o cliente. El psicólogo no abandona a los (las) pacientes o clientes.

    Consentimiento informado
  41. El psicólogo obtiene consentimiento informado, apropiado a la terapia o procedimientos relacionados, utilizando un lenguaje razonablemente entendible para los participantes. El contenido del consentimiento informado variará dependiendo de muchas circunstancias, sin embargo, el consentimiento informado generalmente supone que la persona (1) posea la capacidad para consentir, (2) se le haya proporcionado la información significativa concerniente al procedimiento, (3) haya expresado libremente y sin influencias indebidas su consentimiento, y (4) el consentimiento se haya documentado en forma apropiada.

  42. Cuando las personas sean legalmente incapaces de dar un consentimiento informado, el psicólogo obtiene el permiso informado de una persona legalmente autorizada, si ese consentimiento sustituto está permitido por la ley.

  43. El psicólogo (1) explica a las personas legalmente incapaces de consentir informadamente acerca de las intervenciones propuestas de manera conmensurable a las capacidades psicológicas de estas personas, (2) busca su asentimiento para esas intervenciones, y (3) considera las preferencias y mejores intereses de tales personas.

  44. El psicólogo obtiene permiso de los(as) pacientes o clientes para el registro o grabación electrónica de las sesiones o entrevistas.

  45. El psicólogo que realiza una investigación debe, bajo cualquier circunstancia, obtener consentimiento informado, por escrito, de los participantes en la investigación, o de la persona legalmente autotizada. El psicólogo utiliza lenguaje que sea razonablemente entendible para los participantes en la investigación al obtener su consentimiento informado. Tal consentimiento informado se documenta de manera apropiada. Utilizando lenguaje que sea razonablemente entendible para los participantes, el psicólogo informa a los participantes acerca de la naturaleza de la investigación; informa a los participantes que tienen la libertad de participar o de declinar, y de retirarse de la investigación; informa a los participantes de factores significativos que deban esperarse de su disposición a participar (tales como riesgos, incomodidad, efectos adversos, o limitaciones sobre la confidencialidad).

  46. Cuando el psicólogo conduce investigación con individuos tales como estudiantes o subordinados, tiene especial cuidado protegiendo a los participantes prospectivos de las consecuencias adversas que acarrée el declinar o retirarse de la investigación. Cuando participar en una investigación sea requisito de un curso o la oportunidad para obtener créditos adicionales, se da la oportunidad al participante potencial de elegir de entre otras actividades alternativas equiparables.

  47. En los casos en los que las personas sean incapaces legalmente de dar su consentimiento informado, el psicólogo, no obstante, (1) proporciona una explicación apropiada, (2) obtiene el asentimiento del participante, y (3) obtiene permiso apropiado de una persona autorizada legalmente.

  48. Antes de decidir que la investigación planeada (tal como investigación que involucre sólo cuestionarios anónimos, observaciones naturalistas, o ciertos tipos de investigación de archivo) no requiere de un consentimiento informado de los participantes, el psicólogo considera los reglamentos aplicables y los requerimientos de los consejos de revisión institucionales y consulta con colegas, cuando sea apropiado.

  49. El psicólogo obtiene consentimiento informado, por escrito, de los participantes de investigación antes de filmarles o grabarles en cualquier forma, a menos que la investigación involucre simplemente observaciones naturales en lugares públicos y no se anticipe que la grabación vaya a usarse de tal forma que permita la identificación personal o produzca daño.

  50. Al ofrecer servicios profesionales como un recurso para persuadir a personas que participen en una investigación, el psicólogo aclara la naturaleza de los servicios, así como los riesgos, obligaciones, y limitaciones.

  51. El psicólogo no ofrece incentivos excesivos o financieramente inapropiados para obtener participantes de investigación, particularmente cuando esto tienda a ser coercitivo para lograr que participen.

  52. El psicólogo no conduce estudios que conlleven engaño, a menos que haya determinado que el uso de técnicas de engaño se justifique de acuerdo con la prospectiva científica, educativa, o de valor aplicado del estudio y que los procedimientos alternativos igualmente efectivos que no usen engaño no sean factibles.

  53. El psicólogo nunca engaña a los participantes en investigación acerca de aspectos significativos que pudieran afectar la disposición para participar, tales como riesgos físicos, incomodidad, experiencias emocionales desagradables o algún otro efecto negativo.

  54. Cualquier otro engaño que sea una característica integral del diseño y la conducción de un experimento debe explicarse a los participantes tan pronto como sea factible, preferentemente al concluir su participación, pero no más tarde que al término de la investigación.

    Confidencialidad
  55. El psicólogo tiene la obligación básica de respetar los derechos de confidencialidad de aquéllos con quienes trabajan o les consultan, reconociendo que la confidencialidad puede establecerse por ley, por reglas institucionales o profesionales, o por relaciones científicas, y toma las precauciones razonables para tal efecto.

  56. A fin de minimizar intrusiones en la privacía, el psicólogo sólo incluye en sus informes escritos u orales, consultorías o asesorías y similares, aquella información pertinente al propósito de dicha comunicación.

  57. El psicólogo discute la información confidencial obtenida en relaciones clínicas o de consultoría, o los datos de valoración relativa a pacientes y clientes, ya sean individuos u organizaciones, estudiantes, sujetos o participantes en investigación, supervisados y empleados, únicamente para los propósitos apropiados de tipo científico o profesional, y sólo con las personas clara y adecuadamente relacionadas con dichos asuntos. El psicólogo muestra información confidencial sin consentimiento del individuo, sólo cuando lo obligue la ley o cuando ésta lo permita para propósitos válidos tales como: (1) proveer servicios profesionales necesarios al(la) paciente o al cliente individual u organización, (2) para obtener consultoría o asesoría profesional apropiada, (3) para proteger al(la) paciente, cliente u otros, de algún daño, o (4) para obtener el pago de servicios, en cuyo caso, la información que muestre se limitará al mínimo necesario para lograr dicho propósito.

  58. Cuando el psicólogo consulta con, o se asesora de otros colegas, (1) no comparte información confidencial que pueda razonablemente llevar a la identificación de un(a) paciente, cliente, sujeto o participante en investigación, u otra persona u organización con quien tenga una relación de confidencialidad, a menos que haya obtenido el consentimiento previo de la persona u organización, o a menos que el revelar la información confidencial resulte inevitable, y (2) comparte información sólo en la medida necesaria para lograr los propósitos de la consultoría o asesoría.

  59. El psicólogo informa a los participantes en investigación acerca de la posibilidad de compartir o usar subsecuentemente los datos de investigación identificables personalmente, o de usos futuros no previstos.

  60. El psicólogo puede mostrar información confidencial, siempre y cuando cuente con el consentimiento escrito del(la) paciente o del cliente individual u organización (o de otra persona legalmente autorizada en representación del(la) paciente o cliente), a menos que esté prohibido por ley.

  61. El psicólogo discute con las personas y organizaciones con quienes establece una relación científica o profesional (incluyendo, hasta donde sea posible, menores y sus representantes legales) (1) los límites relevantes de la confidencialidad, incluyendo límites aplicables a la terapia de grupo, conyugal o familiar, o a la consultoría o asesoría organizacional y, (2) los usos previsibles de la información generada por sus servicios. A menos que no sea factible o esté contraindicado, la discusión sobre confidencialidad se hará al principio de la relación y durante ésta, conforme lo hagan necesario nuevas circunstancias.

  62. El psicólogo obtiene de instituciones anfitrionas u organizaciones la aprobación apropiada antes de conducir investigación, y proporciona información precisa acerca de sus propuestas de investigación. Conduce la investigación de acuerdo con el protocolo de investigación aprobado. Antes de conducir investigación (excepto la investigación que incluya sólo encuestas anónimas, observaciones naturales, o investigación similar), el psicólogo establece un acuerdo con los participantes que aclare la naturaleza de la investigación y las responsabilidades de cada parte.

    Relación con la comunidad
  63. El psicólogo se apega a este Código Ético al hacer declaraciones públicas relacionadas con sus servicios, productos, o publicaciones profesionales o con el campo de la psicología. Las declaraciones públicas incluyen, pero no están limitadas a, anuncios pagados o no pagados, folletos, material impreso, listas de directorios, currícula vitae personales, entrevistas o comentarios para su uso en los medios, declaraciones en procedimientos legales, conferencias y presentaciones orales públicas, y materiales publicados.

  64. El psicólogo que compromete a otros a crear o colocar declaraciones públicas que promuevan su práctica, productos o actividades profesionales retiene la responsabilidad profesional de tales declaraciones. Además, el psicólogo se esfuerza razonablemente para prevenir que otros fuera de su control (tales como empleados, publicistas, patrocinadores, clientes organizacionales, y representantes de los medios impresos o electrónicos masivos) hagan declaraciones engañosas respecto a la práctica de los psicólogos de actividades profesionales o científicas.

  65. Si el psicólogo tiene conocimiento de declaraciones engañosas acerca de su trabajo hechas por otros, hace esfuerzos razonables para corregir tales declaraciones.

  66. El psicólogo no compensa a empleados de la prensa, radio, televisión u otros medios de comunicación a cambio de publicidad en noticieros o informes de noticias.

  67. Un anuncio pagado que se relacione con las actividades del psicólogo debe identificarse como tal, a menos de que esto sea aparente a partir del contexto.

  68. El psicólogo no solicita testimonios de clientes o pacientes actualmente en psicoterapia u otras personas que, dadas sus circunstancias particulares, sean vulnerables a una influencia indebida.

  69. El psicólogo no incurre directamente o por medio de agentes, en la oferta de persona a persona de servicios no solicitados a pacientes o clientes de psicoterapia reales o potenciales, quienes por circunstancias particulares sean vulnerables a una influencia indebida. Sin embargo, esto no impide intentos por implementar contactos colaterales apropiados con otras personas significativas con el propósito de beneficiar a un paciente o usuario de sus servicios ya comprometido.

 

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Para el premio Novel de Medicina de 1993, Richard Roberts, las empresas farmacéuticas sólo se centran en buscar negocio y no en curar las enfermedades. Defiende el libre acceso del público a las investigaciones científicas realizadas sobre la efectividad de los medicamentos. Desde su punto de vista, las empresas farmacéuticas buscan medicamentos que resulten rentables para las patologías crónicas, que son las que requieren un mayor consumo de fármacos y realmente no están interesados en curar las patologías ya que entonces desaparece la necesidad de consumir el producto que ellas comercializan.

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